Un ángel vive en el océano.

Ayer, fui a verla.
La extrañaba. Eso no es raro... siempre la he extrañado y dudo mucho que algún dia deje de hacerlo. Porque es mi otra mitad. Es mi consuelo. Mi calma. Y me entrega una serenidad que solo ella puede darmelo.
Le conte mis problemas (que desde luego, ella ya los sabía) y me sanó. Me enseño a como poder lidiar con ellos ahora y con los que vendrán...
Me entregó Luz.
Amor.
Cuando llegó el momento de la despedida... ella se quedó sentada...y se quedo contemplandome (como siempre lo ha hecho) llena de paz y orgullosa. Creo que ella se siente orgullosa de mi...y ella cree en mí.
Eso me pone feliz. Y me da fuerzas para seguir adelante... buscando mi camino, a lo que he venido a ser destinada.
Y así, mientras iba en el bus de regreso, me quedé contemplandola con una sonrisa... y ella se quedó ahí, en el horizonte más lejano, del profundo océano.

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